Pandillero que mató recluso tiene historial psicótico y 36 arrestos

New York.- Artemio Rosa, quien acaba de cometer el primer homicidio en una década dentro de la carcel de Rikers, tiene un historial de 36 arrestos, con tan sólo 27 años de edad.

Rosa es parte de la pandilla “Los Trinitarios”, el mismo grupo que los fiscales creen que es responsable del asesinato por apuñalamiento del quinceañero Lesandro “Junior” Guzmán-Feliz, el 20 de junio.

Sólo en Rikers, Rosa tiene antecedentes por agredir a una enfermera, un médico, un oficial correccional y otro prisionero, las últimas semanas, antes de estrangular a un preso no identificado, de 35 años, el 9 de julio, resumió New York Post.

Rosa no participó en el crimen de Guzmán, pues había sido detenido el 7 de junio por romper el parabrisas de un conductor y robar un teléfono celular.

Los últimos 10 años Rosa los pasó saltando de la cárcel a refugios para personas sin hogar, mientras acumulaba su larga historia de incidentes violentos y perturbadores. La primavera pasada tuvo una crisis psicótica en un refugio para personas sin hogar.

Esa vez atacó al personal y a los residentes con un extintor de incendios, se apuñaló en el cuello y amenazó con volar el edificio. Poco después, destruyó la oficina de un empleado en el Manhattan Psychiatric Center, en Randalls Island, rompió el teléfono celular del trabajador en dos y lo agredió, según las fuentes.

El Pabellón Psiquiátrico del Hospital Bellevue “es probablemente donde debería haber estado desde el principio”, dijo Elias Husamudeen, presidente de la Asociación de Beneficencia de los Oficiales de Corrección de NYC

“Las cárceles del estado de Nueva York, incluyendo Rikers Island, se han convertido en un vertedero para enfermos mentales. La sangre de la muerte de este recluso está en manos del alcalde y el comisionado del Departamento de Salud Mental e Higiene (DOH) porque no están haciendo absolutamente nada para salvaguardar la vida de los funcionarios correccionales y la vida de otros reclusos”.

“El alcalde nos ha desarmado sin ayuda en los últimos cuatro años, y luego está confundido sobre por qué cada año aumenta la violencia en las cárceles”.

Un representante del Ayuntamiento dijo que aunque los registros muestran que hubo “uso de la fuerza” contra Rosa durante su estadía en Rikers, no acumuló ninguna “infracción”. Por lo tanto, no había razón para que fuera segregado. El Diario.

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